La Catedral de Santa María de Mediavilla de Teruel, es una de las construcciones más características del mudéjar en España, y una de las escasas catedrales, junto con la de Tarazona, construida en este estilo. Comenzó a edificarse en estilo románico en 1171 y se concluyó con la erección de la torre mudéjar en 1257. En la segunda mitad del siglo XIII, el alarife morisco Juzaff, reestructura la antigua obra románica y dota al edificio de tres naves mudéjares de mampostería y ladrillo, que mejoran y elevan la estructura románica del siglo XII.
La torre mudéjar, comienza a erigirse en 1257 y en su cuerpo inferior se abrió un paso en forma de bóveda de cañón apuntado para uso de los transeúntes. Es una de las torres mudéjares más antiguas de España. Es de planta cuadrada y posee tres cuerpos profusamente decorados con azulejos y cerámica vidriada. Remata en una linterna octogonal del siglo XVII.
Una de las maravillas que acoge es la techumbre de la catedral, con armadura de par y nudillo, y función estructural (lo que no es habitual). Casi todos los techos mudéjares son artesonados, esto es, elementos meramente decorativos. En este caso se trata de un cubrimiento en techumbre, cuyo armazón sostiene la parte superior de la nave y consolida la estructura. Se la ha llamado la «capilla sixtina» del arte mudéjar, por su gran valor arquitectónico y pictórico.
Mide 32 metros de longitud y data del siglo XIV. En sus casetones hallamos motivos históricos, religiosos, costumbristas. Oficiales, artesanos, personajes históricos, seres fantásticos. Toda una galería de tipos humanos, una extensa variedad en la imaginería pictórica, que se conservó en perfecto estado debido a que fue cubierta por un falso techo neoclásico en el siglo XVIII, que dejó la pintura mudéjar a salvo de las inclemencias del tiempo.
Algún desperfecto sufrió en los bombardeos de la Guerra Civil, pero fue restaurada (aunque con imágenes no muy afortunadas, que delatan su procedencia moderna) y lo que contemplamos, con esa pequeña excepción, es una extraordinaria obra pictórica del siglo XIV.
El cimborrio fue trazado en 1537 por el maestro Juan Lucas «Botero», y llevado a cabo en 1538 por el maestro de obras Martín de Montalbán. Este cimborrio conseguía iluminar el nuevo retablo mayor (1536), obra maestra del renacimiento del escultor Gabriel Yoly.
La torre, techumbre y cimborrio de la Catedral de Teruel fueron declarados, junto con el conjunto monumental mudéjar de la ciudad, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1986.
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| Tipo de Punto de Interés: | Monumento |
| Ubicación: | Teruel, Teruel |